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La Resiliencia: Ciencia, Cuerpo y Conciencia

  • Foto del escritor: Susana Águila
    Susana Águila
  • 14 ago
  • 5 Min. de lectura
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La resiliencia no es un acto de fuerza aislado, sino un proceso vivo en el que el sistema nervioso, la mente y el cuerpo aprenden a adaptarse sin romperse. Desde la neurociencia, implica la capacidad del cerebro para reorganizarse frente a la adversidad. Desde la yoga terapia, es la práctica de sostenerse, respiración a respiración, en medio del cambio.


Fundamentos neurocientíficos de la resiliencia

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La resiliencia tiene una base biológica:


Neuroplasticidad: el cerebro crea y refuerza conexiones nuevas cuando se expone a retos gestionables.


Eje HPA (hipotálamo–pituitaria–adrenales): regula la respuesta al estrés. Un eje equilibrado evita que el cortisol permanezca alto de forma crónica.


Nervio vago: su activación ventral está asociada con calma, conexión social y regulación emocional.


Un sistema nervioso resiliente no evita el estrés, sino que vuelve más rápido a su línea base después de un pico de tensión.




Perspectiva de la yoga terapia


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La yoga terapia trabaja la resiliencia desde tres planos:


Cuerpo: posturas y apoyos que invitan a la sensación de seguridad y estabilidad.


Respiración: técnicas que equilibran el sistema simpático y parasimpático.


Espacio interno: observación no reactiva, cultivar presencia incluso en el malestar.


En yoga terapia, la resiliencia se entrena igual que un músculo: con práctica constante, pausas conscientes y un contacto honesto con la experiencia interna.



El papel del cuerpo como barómetro


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El cuerpo es el primer lugar donde se expresa la fatiga emocional. Rigidez en la mandíbula, hombros elevados, respiración superficial: todo indica una sobrecarga.


Cuando el dolor del otro se vuelve peso en tu pecho, no es compasión: es olvido de ti. El cuerpo lo dice primero en la rigidez, en el aire que ya no entra—. Escucharle también es un acto de amor.

Síntomas corporales de sobrecarga emocional:


Sensación constante de tensión muscular.


Digestión irregular o sensación de “nudo” en el abdomen.


Fatiga al despertar.


Dificultad para inhalar profundamente.


Mandíbula apretada o bruxismo.



Herramientas para cultivar resiliencia. Desde la neurociencia y la yoga terapia


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Respiración cuadrada (Samavritti): regula la amígdala y favorece la claridad mental.


Posturas restaurativas como Supta Baddha Konasana o Balasana con apoyo para inducir seguridad somática.


Movimiento consciente: estiramientos suaves que mejoran la propiocepción.


Práctica de gratitud realista: no forzada, conectada con la experiencia auténtica.



Guía de yoga terapia para la resiliencia


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Pranayama inicial – Samavritti (Respiración cuadrada)


Duración: 5–8 ciclos.

Objetivo: centrar la mente, equilibrar sistema simpático y parasimpático.

Paso a paso:

1. Siéntate con columna erguida.

2. Inhala 4 tiempos – retén 4 – exhala 4 –

retén 4.

Ajustes: contar mentalmente más lento si hay ansiedad.

Contraindicaciones: evitar retenciones largas en embarazo o hipertensión no controlada.



Balasana con apoyo (Apana Vayu) – 2–3 min

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Objetivo: enraizamiento, seguridad.

Paso a paso:

1. Arrodíllate, rodillas separadas, dedos gordos juntos.

2. Apoya el torso sobre un bolster o mantas.

3. Relaja la frente y alterna el giro de la cabeza.

Ajustes: colocar manta bajo tobillos si hay tensión.

Contraindicaciones: molestias agudas en rodillas; usar más soporte en las rodillas.



Setu Bandha Sarvangasana apoyada (Prana Vayu) – 2–4 min

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Objetivo: apertura del pecho, conexión emocional.

Paso a paso:

1. Túmbate boca arriba, pies cerca de glúteos.

2. Eleva pelvis y coloca bloque bajo el sacro.

3. Brazos a los lados, palmas arriba.

Ajustes: usar cojín más alto para apertura mayor o más bajo si hay tensión lumbar.

Contraindicaciones: dolor lumbar agudo o hernias; evitar elevación excesiva.



Bhujangasana suave (Prana Vayu) – 1–2 min

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Objetivo: apertura de diafragma y mejora postural.

Paso a paso:

1. Boca abajo, piernas extendidas.

2. Apoya antebrazos con codos bajo hombros (esfinge).

3. Eleva suavemente el pecho.

Ajustes: manta bajo pelvis para aliviar zona lumbar.

Contraindicaciones: hernias discales agudas o dolor lumbar fuerte.



Matsyasana modificada (Udana Vayu) – 1–2 min

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Objetivo: liberar tensión cervical, claridad mental.

Paso a paso:

1. Siéntate frente a un bolster.

2. Recuéstate hasta que el soporte quede bajo escápulas.

3. Cabeza cae hacia atrás suavemente.

Ajustes: manta bajo cabeza si hay tensión cervical.

Contraindicaciones: mareos, lesiones cervicales agudas.



Ardha Matsyendrasana suave (Samana Vayu) – 1–2 min/lado

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Objetivo: digestión física y emocional.

Paso a paso:

1. Siéntate con piernas extendidas.

2. Cruza pie derecho por fuera del muslo izquierdo.

3. Mano derecha atrás, brazo izquierdo abraza rodilla.

4. Gira suavemente desde el abdomen.

Ajustes: sentarse sobre manta para elevar pelvis.

Contraindicaciones: hernias discales agudas, dolor lumbar intenso.



Supta Baddha Konasana (Apana Vayu) – 3–5 min

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Objetivo: descarga pélvica, relajación profunda.

Paso a paso:

1. Boca arriba, plantas juntas, rodillas abiertas.

2. Apoya rodillas con cojines.

3. Manos sobre abdomen o abiertas.

Ajustes: manta bajo columna para apertura mayor.

Contraindicaciones: molestias en rodillas o caderas no adaptadas.



Viparita Karani (Vyana Vayu) – 5 min

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Objetivo: integración global y descanso.

Paso a paso:

1. Siéntate de lado junto a la pared.

2. Eleva piernas y apóyalas en la pared.

3. Brazos abiertos o sobre abdomen.

Ajustes: manta bajo pelvis para mayor comodidad.

Contraindicaciones: hipertensión grave no controlada, glaucoma.



Pranayama final – Chandra Bhedana

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Duración: 3–5 min.

Objetivo: inducir calma profunda.

Paso a paso:

1. Mano derecha en Vishnu mudra.

2. Tapa fosa nasal derecha.

3. Inhala y exhala solo por la izquierda.

Ajustes: hacerlo más lento si hay ansiedad intensa.

Contraindicaciones: congestión nasal severa.



Preguntas frecuentes


¿Cuánto tiempo al día se recomienda dedicar a las prácticas de resiliencia?

Con 10–20 minutos diarios puedes notar cambios significativos, siempre que haya constancia. Lo importante es la regularidad, más que la duración.


¿Cuánto tarda el sistema nervioso en volver a la calma con estas técnicas?

Depende de la persona y de la situación. Con práctica constante, el tiempo de recuperación frente al estrés suele acortarse de forma notable.


¿Cómo identificar que estoy en sobrecarga emocional?

Señales frecuentes: tensión muscular continua, respiración superficial, fatiga persistente, alteraciones digestivas y dificultad para concentrarse.


¿Puedo practicar si estoy atravesando un duelo o crisis emocional?

Sí, pero adaptando la intensidad y priorizando posturas restaurativas y respiraciones suaves. El objetivo es sostener, no forzar.


¿Estas prácticas sustituyen terapia psicológica o tratamiento médico?

No. Son un complemento para el cuidado físico y emocional, pero no reemplazan la atención de un profesional de la salud.


¿Qué hacer si durante la práctica surge incomodidad física o emocional?

Detener la postura o respiración, ajustar la intensidad o modificar el ejercicio. Escuchar al cuerpo es parte esencial del proceso.


¿Se puede integrar la yoga terapia con otras técnicas de regulación emocional?

Sí, es compatible con mindfulness, terapia somática, meditación u otras prácticas de autocuidado.


¿Cómo mantener la constancia si no tengo mucho tiempo?

Elegir una o dos técnicas cortas y practicarlas a la misma hora cada día ayuda a crear hábito, incluso en agendas ocupadas.


¿Es normal que algunas posturas o respiraciones me generen resistencia al inicio?

Sí. El cuerpo y la mente pueden reaccionar ante lo nuevo. La clave es avanzar progresivamente y respetar el propio ritmo.


¿Puedo practicar en cualquier momento del día?

Sí, aunque muchas personas notan mejores resultados practicando al despertar o antes de dormir, cuando el cuerpo está más receptivo.



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La resiliencia no consiste en resistir sin sentir, sino en sentir sin romperse. La combinación de ciencia y práctica somática ofrece un mapa claro: el sistema nervioso puede aprender a volver a la calma y el cuerpo puede convertirse en un refugio seguro.



Bibliografía


Davidson, R. J., & Begley, S. (2012). La vida emocional de tu cerebro.


McEwen, B. S. (2007). Fisiología y neurobiología del estrés. Physiological Reviews, 87(3).


Van der Kolk, B. (2014). El cuerpo lleva la cuenta.


Saraswati, S. S. (2008). Asana, Pranayama, Mudra, Bandha.



Aviso de responsabilidad

El contenido de esta guía tiene fines exclusivamente educativos e informativos. No constituye consejo médico, diagnóstico ni tratamiento, y no sustituye la consulta con un profesional de la salud cualificado. Antes de iniciar cualquier práctica física o técnica respiratoria, especialmente si padece alguna condición médica, consulte con su médico o especialista.

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