¡Hola! Soy Susana
Sobre mí
Terapeuta de yoga, escritora y amante de la sabiduría de las plantas.
Mi camino nació de una certeza: el cuerpo guarda memoria. Cada tensión, cada bloqueo, cada dolor cotidiano es también un lenguaje que merece ser escuchado con respeto. Mi trabajo consiste en acompañar a mujeres a reconectar con esa raíz interior a través de la yoga terapia, la mirada somática y el sostén de la naturaleza.
Mi visión
Sanar exige seriedad. No se trata de soluciones rápidas ni de fórmulas universales. Se trata de detenerse, mirar de frente y abrir espacio a lo que el cuerpo guarda.
En mis sesiones combino:
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Yoga terapia y somática para liberar tensiones y regular el sistema nervioso.
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Ayurveda y herbolaria para equilibrar desde lo natural.
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Recetas vegetarianas e infusiones como rituales cotidianos de autocuidado.
Mi recorrido
Desde 2007 he impartido clases de yoga en diferentes contextos: desde estudios privados en Toronto hasta programas en instituciones penitenciarias. Esa diversidad me enseñó que el cuidado verdadero no depende del lugar, sino de la intención de habitar el propio cuerpo sin fingir.
Me formé en:
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Hatha Yoga (RSY 300, E-RYS 500).
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Yoga terapia (C-IAYT, 700 hrs).
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Ayurveda bajo la supervisión del Dr. Nitin Shah.
Cada etapa de aprendizaje me confirmó que cuerpo, mente y naturaleza no son piezas separadas, sino un mismo tejido vivo.
Cómo acompaño
Trabajo principalmente con mujeres que atraviesan:
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Procesos de trauma y ansiedad.
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Cambios vitales como la perimenopausia.
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Dolencias crónicas (dolor lumbar, osteoporosis, fatiga).
No ofrezco atajos: acompaño con presencia, constancia y herramientas prácticas para que cada mujer recupere confianza en su vitalidad.
Una raíz compartida
Las plantas son mis aliadas. En cada infusión veo un gesto de cuidado:
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Hojas que calman.
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Raíces que fortalecen.
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Flores que invitan al descanso.
Y en cada receta vegetariana, una manera simple de nutrir no solo el cuerpo, sino también la memoria y la emoción.
Testimonio
“Con Susana aprendí a escucharme de nuevo. Su acompañamiento me devolvió confianza en mi cuerpo.” — M., 43 años
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Si sientes que es momento de sanar sin disfraces, estoy aquí.
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